Hasta hace poco tiempo, la única manera de adentrarse en una zona desconocida para un ciclista de montaña era conseguir un mapa, estudiar la posible ruta y luego seguirla gracias a la brújula y los conocimientos de orientación. Esto nos llevaba a hacer necesarias varias rutas por la zona hasta conocerla a fondo, y dar con la "excursión ideal", combinación de distancia justa, buen paisaje y determinada dificultad técnica.
Posteriormente surgieron las guías de excursiones en BTT, que nos facilitaban esa labor de "exploración" y nos llevaban directamente a la anhelada "excursión ideal". Estas guías nos obligaron a dos cosas: La primera, a instalar un cuentakilómetros en la BTT, y la segunda, y más engorrosa, a parar cada dos por tres para sacar el libro de la mochila, y comprobar que estamos siguiendo la ruta correcta. A todo esto se añade el problema de tener todos los datos referenciados a distancias en kilómetros, y la práctica imposibilidad de sincronizar nuestro cuentakilómetros con el de la persona que marcara la ruta. Cualquiera que haya seguido una de estas rutas, sabe la solución: Resetear el cuenta a cada desvío, y regirnos por distancias parciales, en lugar de totales.
Y aquí llega la verdadera revolución: ¿Qué tal si nos olvidamos del libro, quitamos el cuentakilómetros, y ponemos en su lugar el GPS? ¿A que suena bien poder hacer una ruta sin tener que parar constantemente a consultar la guía, sin tener que poner a cero el cuenta a cada cruce, sin miedo a equivocarnos de desvío y quedar totalmente perdidos? Todo esto es posible gracias al GPS. Todo esto… y mucho más!
Para aprovechar al 100% todas las posibilidades del sistema GPS, necesitaremos:
Todo esto nos permite varias opciones: Podemos conseguir una ruta de una zona que no conozcamos, bajándola de internet a nuestro ordenador, y de éste al receptor GPS.
También podemos, a partir de un mapa digitalizado, o una imagen escaneada de un mapa convenientemente calibrada, crear nosotros mismos una ruta trazando el itinerario sobre el mapa. Luego sólo tenemos que transmitir la ruta al receptor.
Y por último, también podemos editar una ruta, es decir, hacer modificaciones sobre la ruta original, añadir nombres, anotaciones,… El software actual para el ordenador (Fugawi, OziExplorer, g7toWin,…) nos permite todo eso, además de conocer distancia, desnivel, tiempos parciales, y demás estadísticas de la ruta.
Lo más sencillo, lo primero que podemos hacer con nuestro nuevo GPS, es grabar una ruta. Simplemente saldremos al monte y con el receptor conectado, llevaremos a cabo nuestra excursión, que quedará registrada en la memoria del aparato. Luego, sólo tenemos que conectar el GPS al PC, y ya tenemos un archivo con toda la información de la ruta: distancia, tiempos de paso, altitud, rumbo, velocidad,…
Todo esto podemos modificarlo, como hemos dicho antes, haciendo variaciones sobre el itinerario original, o añadiendo nombre a determinados puntos de paso característicos.
Este archivo ocupa muy poca memoria, por lo que no tendremos ningún problema para enviarlo por e-mail a cualquier persona que quiera repetir nuestra ruta. Aquí reside la gran ventaja del GPS: podemos compartir con el resto de biker-internautas todas nuestras rutas, ya sea por e-mail, en foros, en directorios de rutas de páginas web…
Se puede llegar a crear así una comunidad virtual de aficionados a la BTT con un repertorio común de itinerarios de cualquier lugar. ¿Te suena de algo Napster? ¿Te imaginas lo mismo con rutas de BTT? Un potencial increíble…
Ahora los papeles se invierten. Antes éramos el guía, ahora somos el "cliente". Nos vamos de vacaciones a una zona desconocida para nosotros, y claro, como no podía ser de otra manera, nos llevamos a nuestra inseparable compañera, la BTT. Antes de marchar, hemos tenido la precaución de conseguir vía Internet unas cuantas rutas de esa zona, y las hemos guardado en la memoria del GPS. Esto nos permitirá, aun estando en una zona totalmente desconocida para nosotros, llevar a cabo con éxito las excursiones más representativas de la zona. Sólo tendremos que conectar el GPS, y él nos marcará el rumbo correcto.
Vamos a complicarlo un poco más. Supongamos que el biker-internauta que nos pasó la ruta la grabó mal, y hay una zona confusa en la que perdemos el rumbo, la cosa se complica y nos perdemos. ¿Es el fin? ¡No, no hay problema! El GPS nos permite volver sobre nuestros pasos hasta el comienzo de la excursión. Sólo tenemos que activar la opción correspondiente, trackback, y la dirección se invierte para guiarnos de camino al punto de partida.
Esta opción nos será muy útil también aunque no vayamos siguiendo una ruta predeterminada, cuando hagamos itinerarios de ida y vuelta por el mismo camino (Grabamos la ida, vamos "dejando miguitas de pan" y así podremos volver sin problemas aunque se haga de noche, o todo se cubra con niebla).
La primera vez que leí todas las posibilidades del GPS, y como no podía ser de otra manera, pensé en aplicarlo a las rutas de BTT, confieso que fui un escéptico total. Estaba demasiado acostumbrado a estudiarme los mapas, intentando adivinar cómo sería el terreno por el que planeaba la próxima excursión. No puede ser tan sencillo, pensaba, seguro que no tiene suficiente precisión… ¿Cómo va a decirme un aparatito cuál es el desvío correcto, este o el de 50 metros más allá, si calcula la posición a partir de unos satélites en órbita? Se mueven los satélites, me muevo yo… ¡imposible que acierte con el punto exacto!
Pero la curiosidad era todavía mayor. ¿Y si fuera cierto? No estaría nada mal poder hacer una ruta por primera vez sin tener que llevar el mapa arrugado en una mano, la guía empapada de sudor en el bolsillo del maillot, la brújula colgando al cuello y un ojo en el cuentakilómetros para controlar los kilómetros que faltan para tomar el próximo desvío…
No tuve más remedio que probarlo. A continuación te cuento los pros y contras que he experimentado en el uso del GPS para la BTT.
Como podrás comprobar, hay algunas limitaciones, pero también ventajas, muchas más ventajas:
Mi primer susto fue al estrenar el GPS: Llego a casa, le pongo pilas, lo enciendo… ¡y nada de nada! ¡No encuentra ni un satélite! Busco en las instrucciones: Vale, no pasa nada, un receptor GPS debe operar a cielo descubierto. Uff, qué susto… La siguiente decepción llegó en la primera excursión con la bici: Salgo a la calle, lo enciendo, detecta los satélites, listo para navegar… y ahora, ¿dónde lo pongo? Al bolsillo del maillot. Lo voy cogiendo para mirar lo que indica, pero no acaba de tener buena cobertura, pierde la señal de los satélites con mucha facilidad. ¿Pero qué le pasa a este chisme? Ya sabía yo…Al volver a casa, nueva consulta a los manuales. Vaya, resulta que para que funcione bien, el receptor debe estar situado en posición más o menos horizontal, mirando al cielo.
Conclusión: Es indispensable un soporte para llevar el GPS en el manillar. Instalo el soporte, y nueva ruta de prueba:
¡Éxito rotundo! El GPS encuentra la señal de los satélites enseguida, no pierde cobertura en toda la ruta, y tiene más precisión que nunca. Me quedo alucinado. Estoy quieto. Avanzo un metro, y el GPS lo contabiliza inmediatamente. Pruebo a hacer cambios bruscos de velocidad, y los detecta perfectamente. Ahora, con el GPS a mano, puedo ir accionando los botones sin problemas durante la marcha. De repente me doy cuenta de que ya no necesito el cuentakilómetros. El GPS ya me da la velocidad, distancia, velocidad media y máxima,… ¡y además tiene brújula y altímetro!
Con todos los detalles anteriores solucionados, grabar una ruta no supone ningún problema. A la hora de marcar una ruta, tenemos varias posibilidades:
Como al principio no confiaba mucho en este sistema, me dediqué a grabar en memoria una ruta conocida para mí, y luego repetirla "disimulando", como si no supiera por dónde se iba. El aparatito resultó ser escandalosamente exacto. El hombrecillo que aparece en la pantalla andaba exactamente por encima del track grabado al seguir las pistas correctas, y llegaba al waypoint de cada desvío perfectamente sincronizado conmigo. Intenté engañarlo, y correr mucho para llegar antes que él al desvío, pero no, imposible. El anuncio de la TV es falso, por muy deprisa que vayas, el GPS siempre te indica a tiempo.
Aparentemente, no había problema para seguir una ruta por terreno desconocido. Pero claro, era muy fácil, porque yo sabía la ruta que antes había marcado… Así que engañé a un amigo, le puse el GPS en la bici, lo conecté, y le dije: ¡A ver si no te pierdes! Y superó la prueba. Hay que reconocer que lleva un tiempo de adaptación, pero una vez que te acostumbras y "cambias el chip", seguir una ruta con el GPS es muy sencillo.
Esta es una de las cosas más temidas cuando vas por ahí con el GPS. Estás haciendo una excursión épica, más de 4 horas ya, toda perfectamente memorizada en el GPS, y de repente, a pasar bajo unos paredones, o adentrarte en un bosque frondoso… ¡pierdes la cobertura!!! Ya no podrás enviar la ruta a nadie, con tramos en blanco. Aunque si lo piensas, la cosa puede tener remedio, si durante todo ese tramo no había ningún desvío, y marcas un waypoint en el primer punto que vuelvas a tener cobertura.
Alguno seguro que piensa: Pues vaya invento! ¿Y si voy siguiendo una ruta que me han pasado, y entro en una zona sin cobertura? ¡Estoy perdido! Pero si lo piensas un poco más: El que te ha pasado la ruta, se supone que la hizo y tuvo cobertura, o sea que por qué no vas a tenerla tú?
Después de usar el GPS en rutas de BTT, he llegado a varias conclusiones:
Esto nos lleva a una conclusión clara: Seguir una ruta desconocida con el GPS será muy fácil si dicha ruta ha sido antes registrada por alguien sobre el terreno. Sin embargo, si trazamos un itinerario sobre el mapa y luego lo pasamos al GPS para seguirlo… puede que salga bien, o puede que el GPS termine en la mochila, y volvamos al método tradicional de mapa y brújula.
Antes de adentrarnos en terreno desconocido de mano de nuestro nuevo "guía espiritual", es muy importante conocer muy bien todas sus funciones, y dominar su funcionamiento. La gran cantidad de opciones de algunos modelos de receptores puede hacernos un lío, y no saber programar correctamente el modo de seguimiento de ruta.No esperes buena precisión en zonas de bosque muy frondoso. Puede que tengas cobertura, o puede que no, pero lo que es seguro es que la precisión no será la misma que en zonas despejadas donde puedas ver el cielo sin problemas.
Y eso es todo. Ahora te toca a ti salir al monte con la BTT y el GPS, memorizar tus rutas favoritas, y compartirlas con todos nosotros. ¡A qué esperas!
Alberto Lafarga
www.mundogps.com